Ya os hemos hablado en alguna ocasión en este humilde blog de cómic sobre algunos trucos básicos para aprender a dibujar vuestras propias viñetas. Desde cómo aprender a dibujar caras y ojos, dos de los elementos más complicados de conseguir, y daros unos trucos para saber cómo dibujar manga. Eso sí, ya elijáis una cosa u otra, lo principal es aprender a hacerlo a lápiz. No importa que compremos la mejor tableta gráfica del mercado, o conocemos los principios básicos del dibujo en lápiz de grafito o la mayoría de nuestros esfuerzos serán en vano.

Las tabletas gráficas son una ayuda brutal para el diseño gráfico a día de hoy, pero antes hay que aprender a lápiz, ¡siempre! Hay quien gusta por empezar a dibujar rostros a lápiz, mientras que otros prefieren los animales, o incluso los objetos inertes. Sin duda, el no tener que reflejar ningún tipo de expresión en estos últimos es de una gran ayuda para que los primeros resultados sean satisfactorios.

Por todo esto, hemos decidido elaborar un post en el que enseñaros, paso a paso, cómo es el dibujo en lápiz fácil. Ojo, con esto no queremos decir que vayáis a ser unos grandes maestros en cuanto acabéis vuestro primer dibujo de lápiz carboncillo, pero sí que al menos tendréis todas las claves para hacerlo lo mejor posible. Aprender a dibujar a lápiz no es rápido, ni excesivamente sencillo, pero es extremadamente gratificante. Además, es uno de los pocos artes con el que nosotros mismo podemos ser nuestros mejores maestros… y nuestros peores críticos. ¿Qué? ¿Nos ponemos con ello?


¿Qué materiales se necesitan para dibujar a lápiz?

Sin duda alguna, antes incluso de empezar a contaros cómo es el dibujo en lápiz paso a paso, conviene conocer bien los materiales que necesitaremos para ponernos a ello. Está claro que, como mínimo, tendremos que contar con lápiz y papel, o al menos un soporte físico sobre el que plasmar nuestro arte, ¿verdad? Pues bien, no nos vale cualquier lápiz, ni cualquier papel. Y no, no solo necesitamos esas cosas, nos vendrán bien unas cuantas más. Eso sí, lo mejor será que lo veamos paso a paso, ¿no creéis? Os íbamos a decir que toméis buena nota… ¡pero ya os lo dejamos  todo nosotros bien escrito aquí!

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Los lápices, indispensables

Si nuestro sueño es dibujar y queremos aprender a lápiz, lo primero que debemos saber es aprender a diferenciar entre unos y otros. Únicamente conociendo sus propiedades podremos saber no solo cuáles usar, sino además cómo aprovechar al máximo sus características. Lo primero que debemos saber es que los lápices de dibujo se clasifican según su dureza y oscuridad. Seguro que, de la época del cole, os suenan los lápices HB, ¿verdad? Es un lápiz intermedio, y ahora os explicamos el porqué:

  • La letra H se corresponde con la palabra inglesa hard, y hace referencia a la dureza de la mina, la parte con la que dibujamos. A mayor número, mayor dureza.
  • La letra B se corresponde con la palabra inglesa black, y hace referencia a la oscuridad. Es decir, a mayor número, más oscuro será el resultado que nos ofrezca dicho lápiz.

Por eso el lápiz HB, el que nos pedían todos los maestros y maestras, es un punto intermedio de dureza y oscuridad. Tiene sentido porque las cosas que dibujábamos eran muy básicas y también lo utilizábamos para escribir. Eso sí, a la hora de empezar a dibujar ‘en serio’, nos toca tener otro tipo de cosas en cuenta. ¿Y qué pasa con los lápices con la letra F? En ese caso, lo que se nos está indicando que el lápiz es de punto fino. La de cosas de dibujo que estamos aprendiendo en un momento, ¿eh? ¡Es que aprender a hacerlo a lápiz tiene mucha más ciencia de lo que piensa la mayoría de la gente!

Ahora bien, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un lápiz u otro? ¿Qué nos indican la dureza y la oscuridad de los lápices? Si se molestan en fabricarlos, será por algo, ¿verdad? ¡Tiene su ciencia!

Dureza y oscuridad de los lápices

La dureza del lápiz indica precisamente eso, lo duro que resulta al tacto con el papel. Por eso, para empezar, no deberíamos pasar de un 2H. Lo normal es que tengamos que borrar en múltiples ocasiones, así que nos conviene un grafito que se borre fácilmente. De hecho, para vuestros primeros dibujos, os aconsejaríamos directamente un lápiz HB. Aprender a dibujar a lápiz empieza mucho antes de ser capaces de hacer un boceto casi perfecto. Empieza con la elección de materiales, ¡y uno más duro de la cuenta puede hacer que dañemos nuestro soporte a la hora de intentar borrarlo! Esto nos lleva a un consejo muy básico a la hora de empezar con el dibujo de lápiz carboncillo:

  • Queda terminantemente prohibido apretar el lápiz, sobre todo en la etapa de preparación.

¿Y qué pasa con la oscuridad del lápiz? Normalmente, a los principiantes les basta con un 2B para hacer los detalles más oscuros. Básicamente, a mayor número, ayor grado de oscuridad, y a negro más oscuro menor dureza del lápiz. Conforme vayamos avanzando y queramos conseguir, por ejemplo, sombras más penetrantes, estará bien que empecemos a explorar el maravilloso mundo de los lápices extrablendos. Lo normal es que con un 6B vayamos sobradísimos, ¡pero cada maestrillo tiene su librillo!

¿Conviene tener un lápiz de cada número? Ciertamente, no. Lo más normal es que con un HB uno un poco más duro y uno un poco más oscuro tengamos más que de sobra para hacer unos dibujos bastante dignos. De todos modos, conforme vayamos avanzando podremos ir complicando un poco la cosa y, cómo no, poniendo a prueba nuevo material. No os lo vamos a negar, coleccionarlos es nuestra debilidad; al final, os haréis con unos cuantos.

El papel, perfecto compañero de baile

Dicen que dos no bailan si uno no quiere, y por mucho que nos hagamos con unos lápices de calidad… ¡necesitamos un papel adecuado para cada tipo de dibujo! Cada técnica requiere de un soporte apropiado para ella. Mayor o menor gramaje, mayor o menor rugosidad, más o menos adherencia del lápiz… Eso sí, si hay algo común para todos los papeles es lo siguiente: debemos intentar que tengan la menor química posible. ¿Por qué? Pues porque los ácidos son los responsables de que el papel amarillee con el tiempo y pueda llegar a arruinar nuestra obra.

En efecto, como ya habréis adivinado, el típico folio no nos sirve para hacer un dibujo que luego, por ejemplo, queramos exponer. Ojo, no están mal para las primeras pruebas, pero lo mejor es que, cuando vayamos a ponernos en serio, acudamos a un centro especializado. Allí nos asesorarán en función a lo que queramos conseguir, y os aseguramos que lo normal es que acierten. Lo primero que debéis saber es que existen dos tipos de papel: los opacos y los translúcidos.

A partir de ahí os aseguramos que el mundo del papel es tan maravilloso que, más que contaros el que debéis emplear o no, el mejor consejo que podemos daros es que os perdáis un par de tardes en una papelería. Pero no en una de esas modernas que tienen de todo, qué va, en una de las antiguas, de las que aún quedan en todas las ciudades. Bastará con poner un pie dentro de ella para entender que estamos en territorio sagrado, ¡os retamos a que os llevéis un único tipo de papel si sois capaces! La práctica, amigos, es la que hace mejor al dibujante.

El borrador, ¡no es solo para borrar!

Aunque, en principio, su nombre deja poco lugar a dudas, lo cierto es que hacerse con un buen borrador es importante por más motivos que por el hecho de borrar. Cierto, usarlo es indispensable para eliminar los posibles errores que hayamos podido cometer, de eso no hay duda. Pero… ¿habíais pensado en alguna ocasión en cómo se consiguen los brillos en el dibujo a lápiz? Dibujar es un arte, y para aprender a lápiz hace falta mucho más que lápices. Lo cierto es que comprender esto cuanto antes hará que seamos mejores dibujantes antes incluso de empezar.

¿Sabíais que existen incluso gomas de borrar eléctricas? La precisión en el borrado es importantísima a la hora de poner toda nuestra atención en los detalles. Desde no borrar una parte del dibujo que no queríamos hasta no dañar el papel, pasando por hacer brillos en lugares complicados como el centro de los ojos o el cabello. Y es que sí, los blancos no solo forman parte del dibujo en lápiz de grafito, sino que son los encargados de elevar el resultado a la categoría de arte.

Lo cierto es que, como veremos un poco más adelante, la precisión a la hora de aplicar brillos con el borrador es uno de los elementos que marca la diferencia. De ahí que, aunque creamos que podemos apañarnos con una goma de las de toda la vida, no tardemos mucho en percatarnos de que necesitamos otro tipo de materiales más especializados. El dibujo es maravilloso, y aprender a lápiz aún más, ¡ya llegará el momento de enfrentarnos a lo digital!

Difuminador, para marcar la diferencia

La diferencia entre un dibujo cualquiera y un dibujo en lápiz de grafito de calidad es saber dotar a los elementos de vida gracias a las sombras. Y para crearlas, nada mejor que los difuminadores, ¡pero los buenos! Exacto, hablamos de esos rollitos de papel en forma de lápiz, pero más gruesos, que tienen la punta áspera y con los que podemos hacer maravillas. Se llevan fenomenalmente bien con las minas de grafito blandas, y aunque usarlos como tal es facilísimo, dominarlos conlleva algo más de tiempo.

¿Lo mejor? Primero, que se trata de un recurso bastante económico y que ofrece muy buenos resultados también con lápices de colores. Lo más importante es recordar pulir el difuminador tras cada uso, pues si contiene restos de dibujos anteriores… puede llegar a destrozar el que estemos haciendo nuevo. Sin duda alguna, como ya os hemos dicho, su buen uso es el que marca la diferencia en un dibujo a lápiz o carboncillo. Bien utilizados, hacen que nuestra obra parezca que se vaya a salir del papel. ¡Conseguir buenos resultados no es complicado si sabemos dónde hay que aplicar las sombras en función de desde dónde viene el punto de luz en la escena!

¿Cómo aprender a dibujar a lápiz paso a paso?

Lo cierto es que hay tantas cosas que dibujar que solo vamos a poder daros unas pinceladas de qué hacer en algunas situaciones. Eso sí, si conseguís avanzar debidamente en todo lo que os proponemos a continuación, volveremos con más detalles que aprender a lápiz. Hoy vamos a aprender a dibujar a lápiz rostros, a sombrear como es debido y a esbozar nuestras primeras caricaturas, que siempre es un puntazo. ¿Qué os parece? ¿Nos ponemos manos a la obra?

Aprender a dibujar rostros a lápiz

Empezar con las caras humanas no es la mejor de las ideas. Plasmar expresiones no es sencillo, y lo más probable es que no quedéis nada satisfechos con vuestros primeros resultados. Eso sí, entendemos que es de lo que más apetece, así que si vais a poneros… al menos que las formas os salgan lo mejor que sea posible, ¿a que sí? El secreto para dibujar una cara humana de frente está en seguir estas indicaciones paso a paso, ¡ya veréis como la tenéis lista en un momento!

  1. El primer paso es dibujar un círculo perfecto y dividirlo en tres partes iguales.
  2. Una vez lo tengamos, añadiremos una cuarta parte más justo debajo. ¿Para qué? Pues para dar forma a la barbilla, ¡las caras humanas no suelen ser completamente redondas. Solo con esto ya habremos conseguido una forma de lo más decente, ¡pero la cosa no ha hecho más que comenzar!
  3. Tendemos a pensar que los ojos se sitúan bastante más arriba, pero en realidad los pondremos justo sobre la línea central; es decir, en mitad de la cara. ¿Y qué pasa con las orejas? Ocupan desde un poquitín más arriba hasta justo la siguiente línea que hemos pintado debajo de la de los ojos.
  4. Sobre esa misma línea ubicamos la nariz, y para la boca trazamos una línea nueva: una que divida la cuarta parte que dibujamos en otras dos, ¡y la ponemos justo en medio!
  5. ¿Y qué pasa con las cejas? Suelen ser las grandes olvidadas, ¡con lo importantes que se han vuelto en el mundo real para definir nuestra personalidad. Miraos en el espejo y lo veréis claro: las dibujaremos a la altura de la parte superior de la orejas.

¿Y después? Un poco de pelo, arrugas, sombras… ¡y a presumir de las mejores caras del mundo!

Aprender a aplicar sombras a lápiz, un must

Lo hemos dicho ya un par de veces al menos, pero no está de más repetirlo las que haga falta: las sombras son uno de los mayores aprendizajes que nos llevaremos a la hora de aprender a dibujar a lápiz. El mero hecho de, una vez dibujado el elemento que queramos, ver cómo dotarlo de vida pensando en dónde ubicar el punto de luz nos hará estallar la cabeza. Ojo, para bien, no nos malinterpretéis. Imaginad una bola de luz que va girando en torno a nuestro objeto o personaje, ¿cómo le afectaría en función de su posición? ¿Lo entendéis ahora? Las posibilidades son infinitas, ¡y todas ellas son buenas!

  • Lo primero que debemos hacer es testar los diferentes grados de oscuridad que queremos aplicar en nuestro dibujo. Este paso, mejor hacerlo en un papel aparte, pero en uno de las mismas características al que utilizaremos para dibujar finalmente.
  • Una vez lo tengamos, el siguiente paso es decidir desde qué ángulo incidirá la luz, o si será natural o artificial. No es lo mismo aprender a dibujar a lápiz un objeto bajo la luz de un foco, que tendrá unas sombras mucho más agresivas, que uno a plena luz del día, pero sobre el que el sol no incide directamente.
  • A partir de ese momento, toca ir probando. Cuando una zona nos convenza, podremos aplicar más capas de sombreado y aplicar el difuminador. A más capas (bien aplicadas), mayor realismo, ¡todo dependerá del resultado que busquemos obtener!

Por cierto, si no queréis llevaros parte de las sombras con el dorso de la mano y estropear el dibujo completo, lo mejor es que coloquéis un trozo de papel en blanco justo debajo. Con el tiempo aprenderéis a no posar tanto la mano sobre vuestra obra, ¡pero al principio cuesta!

Dibujo de caricaturas a lápiz, ¡maravilla!

Lo más probable es que hayamos visto a caricaturistas callejeros en más de una ocasión y hayamos alucinado en colores con ellos, ¿cómo son capaces de hacer eso y de hacerlo tan rápido? Para empezar, a dibujar rápido se aprende dibujando rápido, y nos explicamos. Cuando empezamos a aprender a dibujar a lápiz, debemos intentar hacerlo lo más rápido posible. Es la mejor forma de entrenar a nuestro cerebro para que capte los rasgos más importantes en la primera pasada, ¡y esto es vital a la hora de caricaturizar a alguien!

La verdad, hacer caricaturas es una de las formas más divertidas de aprender a dibujar a lápiz, y lo es porque, siguiendo los rasgos reales del modelo, tenemos total libertad para exagerar lo que nos venga en gana.

  • Podemos acentuar la forma de la cara.
  • ¿Una nariz demasiado grande o con una forma extraña? ¿Una barbilla muy prominente? ¿Unas orejas muy pequeñas? ¿Unos ojos minúsculos? Genial, ¡hay material de sobra con el que poder empezar a trabajar!
  • Otra de las cosas que suele acompañar a las caricaturas es un complemento externo que ayude a identificar al sujeto. Por ejemplo, si es cocinero, un gorro de chef; si es periodista, una sombrero de ala ancha con un cartelito en el que se lea ‘Press’ y una libreta en la mano… Existen tantas posibilidades como personas, solo hay que encontrar la que mejor se adapte a cada una.

 

Una vez hayáis dominado todo esto, sería cuestión de ponerse con los animales, por ejemplo, que aunque nos ahorran las expresiones humanas, tienen tela con tanto pelo. Si os ha gustado esta guía, otro día os traemos los mejores consejos para dibujarlos. Eso sí, ahora que hablamos de consejos… ¿Qué os parece si os damos unos cuantos con los que mejoraréis muchísimo?

Los mejores consejos para aprender a dibujar a lápiz

Habrá quien piense que tendríamos que haberlos dado al inicio del apartado anterior, pero esto es un premio para los que habéis llegado hasta aquí. ¿Que cómo mejorar gradualmente casi sin darnos cuenta? ¡Pues siguiendo estos consejos de Universo Cómic!

  • El hábito no hace al monje, así que no basta con comprar muy buen equipamiento, ¡hay que utilizarlo! La única manera de aprender a dibujar a lápiz es dibujando a lápiz. Por eso, si tenéis un rato libre, pintad en casa, o salid a hacerlo a la calle. De hecho, una gran idea cuando salgáis de casa es llevar un cuaderno a mano, ¡nunca se sabe cuándo van a llegar las musas!
  • Uno de los secretos a la hora de aprender a dibujar a lápiz es saber manejar las proporciones. Dibujad la misma escena desde varios puntos de vista y aprenderéis a dominar el cambio de tamaños en función de las distancias para ser lo más fieles que sea posible a la realidad.

 

El dibujo en lápiz no es fácil, pero tampoco es excesivamente complicado. Requiere de un aprendizaje, eso sí, pero con un poco de paciencia y saber hacer… ¡ya veréis como termina estando chupado!